Empleo más débil, pero tipos de interés no ceden.
El informe de empleo de Estados Unidos del viernes ofreció inicialmente un escenario favorable para los mercados de renta variable. La creación de empleo se situó por debajo de las expectativas, las cifras de los meses anteriores fueron revisadas a la baja y el crecimiento de los salarios mostró una moderación. El conjunto de estos datos redujo la presión sobre la Reserva Federal para mantener una política monetaria más restrictiva y provocó una reacción inmediata en los mercados: descenso de los rendimientos de los bonos del Tesoro, depreciación del dólar y avances de las bolsas estadounidenses. Los operadores redujeron además las expectativas de una nueva subida de tipos en la reunión de octubre.
Sin embargo, la evolución posterior de los mercados de renta fija introdujo un elemento importante de cautela. El rendimiento del Treasury a 10 años llegó a descender hacia el 5,17% inmediatamente después de conocerse el informe, pero posteriormente recuperó terreno y terminó la sesión cerca del 5,30%, incluso por encima del nivel del jueves. Esto indica que, aunque los datos de empleo reducen el riesgo de un endurecimiento adicional de la política monetaria, todavía no son suficientes para generar una tendencia sostenida de descenso de los rendimientos. La inflación y la perspectiva general de los tipos de interés continúan siendo factores determinantes para el mercado de bonos.
Las bolsas, en cambio, mostraron una mayor capacidad para mantener las ganancias. El Nasdaq 100 cerró en un nuevo máximo histórico, mientras que tanto el Nasdaq Composite como Nvidia alcanzaron durante la sesión nuevos máximos intradía, aunque posteriormente retrocedieron y no consiguieron finalizar en niveles récord. El comportamiento relativo de los índices tecnológicos fue especialmente significativo: Nasdaq superaró al Dow Jones y al S&P 500, reflejando que el mercado sigue favoreciendo a las compañías vinculadas al crecimiento y, especialmente, a la inteligencia artificial.
El comportamiento de los bonos sigue siendo la clave
La reacción del mercado de deuda es especialmente relevante para interpretar el movimiento del resto de activos. Unos rendimientos más elevados incrementan el coste de oportunidad de mantener activos que no generan intereses, como el oro, y también pueden limitar la expansión de las valoraciones bursátiles, especialmente en compañías de crecimiento. Por este motivo, la recuperación del Treasury a 10 años hacia el 5,30% ayudó a explicar tanto la pérdida de impulso de los metales preciosos como el retroceso de algunos valores tecnológicos desde sus máximos intradía.
El oro, de hecho, no consiguió aprovechar plenamente la debilidad del dólar. En condiciones normales, una depreciación de la divisa estadounidense suele favorecer al metal, ya que lo hace relativamente más barato para los compradores que utilizan otras monedas. En esta ocasión, sin embargo, el repunte de los rendimientos tuvo mayor influencia. El comportamiento del oro confirma que, en el contexto actual, la evolución de los tipos reales y de los bonos puede ser más determinante que los movimientos puntuales del dólar. El oro cayó más de 30$ por onza en el día.
Una semana con menos referencias, pero importantes
La nueva semana contará con un calendario económico menos intenso, aunque varias referencias pueden aportar información relevante sobre la trayectoria de la política monetaria. El lunes se conocerá el ISM de servicios de Estados Unidos, un indicador especialmente importante para evaluar la fortaleza del sector servicios y la evolución de los precios pagados por las empresas. El miércoles se publicarán las actas de la última reunión de la Reserva Federal, que permitirán conocer con mayor detalle el debate interno entre los miembros del Comité.
En definitiva, el informe de empleo fue positivo para las bolsas porque redujo el riesgo inmediato de nuevas subidas de tipos, pero no proporcionó una señal suficientemente contundente para iniciar un movimiento sostenido a la baja de los tipos de interés de mercado.