Bolsas bajo presión: dudas sobre la IA
Las bolsas estadounidenses mantienen un tono claramente bajista, con el Nasdaq 100 registrando su mayor caída semanal desde abril de 2025. Las dudas sobre la financiación de los enormes proyectos de inteligencia artificial están pesando sobre el sector tecnológico y cuestionando la sostenibilidad del actual ritmo de inversión. El índice de semiconductores encadenó su octava sesión consecutiva de descensos. Al mismo tiempo, el petróleo alcanza máximos semanales, sin señales claras de moderación, alimentando los temores inflacionistas y complicando las perspectivas de los tipos de interés. La combinación de menor apetito por el riesgo y persistencia de las presiones sobre los precios está reforzando los vínculos entre la renta variable, las materias primas y el mercado de bonos.
La próxima semana, los resultados de Meta y Tesla serán una prueba importante para determinar si las expectativas de crecimiento y rentabilidad del sector tecnológico siguen justificando sus valoraciones. Sus cifras podrían influir no solo en las bolsas, sino también en el sentimiento general de los mercados. En paralelo, el dólar continúa debilitándose pese a las caídas de Wall Street, una evolución que pone de relieve que los movimientos de las divisas no dependen únicamente del apetito por el riesgo, sino también de las expectativas sobre la economía estadounidense y la política monetaria. La evolución de los rendimientos de los bonos será clave para interpretar esta aparente divergencia.
Por su parte, el oro rebota desde el soporte de los 4.100 dólares por onza, favorecido por las elevadas expectativas de inflación y el ligero descenso de los tipos de interés nominales. La relación entre ambos factores resulta fundamental: si la inflación esperada aumenta mientras los rendimientos nominales retroceden, los tipos de interés reales pueden disminuir, reduciendo el coste de oportunidad de mantener oro. En este contexto, los 4.200 dólares por onza constituyen el siguiente nivel técnico a vigilar. Su superación reforzaría el rebote, mientras que la evolución del petróleo, los bonos y el dólar ayudará a determinar si el movimiento tiene continuidad.